ENERGIA NUCLEAR: LAS MENTIRAS DE UNA INDUSTRIA EN DECLIVE

 

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MANIFIESTO

Una ofensiva propagandística de la industria nuclear nos invade. Uno tras otro, un coro de empresarios, ex-presidentes de gobiernos, banqueros, creadores y repetidores de opinión, ingenieros nucleares, periodistas y medios de comunicación afines al “lobby” nuclear, junto con algunos dirigentes sindicales adictos al reconocimiento institucional, y una parte de los políticos y presidentes de los gobiernos europeos, se han movilizado para repetir mecánicamente un catecismo de ideas que hay que hacer arraigar a cualquier precio: hoy en un artículo de opinión, mañana en una entrevista en la radio, pasado mañana en comentarios en una tertulia. Las ideas son simples; las cifras, inexistentes; los argumentos, parciales cuando no falsos. En conjunto, una estrategia "goebbeliana" de eficacia probada en tiempos de crisis: recurso al miedo
--a la escasez energética, al precio del petróleo, al cambio climático, etc.--, combinado con la exigencia de que necesitamos hacer un “sacrificio razonable”, único camino ante aquello que se presenta como innegociable: “las demandas crecientes de la sociedad”. El "sacrificio razonable" consiste en cerrar los ojos ante la realidad de la energía nuclear y "apostar" por su desarrollo futuro, dándole una especie de "segunda oportunidad".

Incluso con este alud de mensajes, encuesta de opinión tras encuesta de opinión, la sociedad demuestra tener una visión realista de lo que supone la energía nuclear: una ruina económica y una amenaza para las personas y el medio ambiente. Para conseguir la legitimación social de la energía nuclear, la industria debe recurrir a más ocultaciones, más medias verdades y más mentiras.

Las catástrofes como Chernóbil y la expansión de la proliferación nuclear – realidades escandalosas y peligrosas que ni todos los esfuerzos de la industria han podido minimizar – han demostrado cuan falso era el futuro idílico que se nos habia prometido al inicio de la era nuclear. Ahora se trata de apelar al egoismo y maquillar la realidad: ocultar los accidentes, las averias continuas, la contaminación radiactiva, el desastre económico y la amenaza presente y futura que representan unas viejas centrales pagadas a golpe de presupuesto público con los dineros de toda la sociedad, y presentar la energía nuclear, como una opción desagradable pero inevitable, como una necesidad.

¿Cuáles son las nuevas mentiras y que nos quieren ocultar?

Cuando nos dicen que... “La energía nuclear tiene el precio de kW/h más bajo y es, por tanto, la más barata”.

Nos ocultan que...


La energía nuclear es muy cara, incluso si se dejan de lado la gestió de los residuos y el riesgo de accidente. Un solo reactor nuclear de 1.000 MW de poténcia cuesta hoy, aproximadamente, unos 4.000 millones de euros y tarda de 8 a 10 años en construirse. Un estudio del año 2003, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), demuestra que para que la energía nuclear fuese competitiva sería necesario que los costes de construcción de las centrales bajasen un 25 %, el tiempo de construccin se redujese a cuatro años, y que los costes de mantenimento y operación bajasen un 8 % (y eso sin disminuir los margenes de seguridad). Cosa difícil de conseguir, y aún más con los precios al alza del petróleo, ya que, aunque no se diga, todos los costes nucleares estan vinculados a los del petróleo: en el ciclo de vida de la tecnología nuclear se consumen grandes cantidades de combustibles fósiles: desde la minería hasta la gestión de los residuos, pasando por todas las fases intermedias (enriquecimiento del uranio, fabricación y traslado del combustible, construcción de las própias centrales, desmantelamiento de las instalaciones, etc.).

L'energia nuclear solo es económicamente viable cuando los Estados – en muchos casos por razones relacionadas con el uso militar de los átomos (casos de Francia, Iran e incluso España, que en la etapa franquista tuvo tentaciones de ser una poténcia nuclear militar, afán que dió origen a nacimiento del programa nuclear español)-- garantizan a los inversores que recuperarán sus inversiones. Por ejemplo, en España la moratória de construcción de centrales nucleares acabó el año 1998; desde entonces, los mismos empresarios que piden que se abra el debate nuclear son bien libres de construir nuevas centrales, pero no las hacen; con lo que su "apuesta" es tan solo un gesto de cara a la galería. Lo que quieren es que el gobierno cree las condiciones en que estas centrales sean un negocio seguro, garantizando que seremos los ciudadanos los que pagaremos sus elevados costes, ya que saben que la energía nuclear no puede competir en un mercado eléctrico liberalizado.

Porque, entre otras cosas, es la ciudadania la que paga los subsidios para la gestión de los residuos radiactivos, el costo de los cuales debería de ser asumido íntegramente por la industria. Así, la Empresa Nacional de Residuos radiactius, ENRESA, valora en en 13.000 millones de euros el coste de la gestión de los residuos nucleares durante las próximas décadas.

Por lo tanto...      Lo cierto es que, a causa de sus elevados costes, la energía nuclear no es competitiva en un mercado eléctrico liberalizado. Y su supervivencia depende de los subsidios estatales.


Cuando nos dicen que... 
”El problema creciente del cambio climático aconseja el recurso a la energía nuclear para frenar el calentamiento global del planeta”

Nos ocultan que...

La energía nuclear no puede sustituir los combustibles fósiles en el transporte; ni tan solo es capaz de sustituirlos en la generación eléctrica a gran escala (por cuestiones de tiempo y dinero que analizaremos), obviamente, su uso no puede contribuir de forma radical a el ahorro de las emisiones de CO2.

Pero es que, como ya hemos dicho, el ciclo nuclear es altamente dependiente de los combustibles fósiles - más que ningún tipo de energía renovable – en la construcción de los reactores, la explotación del uranio, su transformación, y su transporte. En la minería esta dependéncia crece a medida que decae la concentración de uranio en los minerales; a partir de un cierto punto las emisiones de las nucleares pueden igualar las de una central térmica de cicle combinado de poténcia equivalente.

Todas las energias renovables producen menos CO2 por kW/h que la energía nuclear, y cada euro invertido en gestión de la demanda energética – en medidas de eficiéncia y ahorro– ahorra 7 veces más CO2 que si se invierte en energía nuclear.

Dejando de lado su peligrosidad, su vínculo con la proliferación nuclear y la cuestión de los residuos que produce, hay que tener presente que, por no ser una solución eficaz contra el cambio climático, la energía nuclear está explícitamente excluida de los mecanismos financieros del Protocolo de Kyoto..

Por lo tanto... Tratar de mitigar el problema del cambio climático con energía nuclear es tan absurdo como matar moscas a cañonazos.


Cuando nos dicen que...
”La crisis de suministro del petróleo hace que la energía nuclear aparezca como una opción necesária”

Nos ocultan que...


Ya hemos visto que la energía nuclear depende de los combustibles fósiles en todo su ciclo. Però, además, es financieramente imposible que la energía nuclear sustituya al petróleo en la producción de electricidad. Con el nivel actual de consumo eléctrico, y en el horizonte del 2030, y suponiendo que se tardase tan solo 5 años en construir un nuevo reactor (cosa muy difícil), ello supondría construir 4.740 reactores para cubrir tan solo la demanda actual; es decir, acabar uno cada dos dias durante 25 años seguidos, lo que requiere un mínimo de 950 equipos trebajando continuamente, y una inversión anual de 10 billones de Euros. Además, para alimentarlos seria necesario disponer de 45 millones de toneladas de mineral de Uranio, cuando tan solo hay detectades 3,2 millones en reservas conocidas.

Y hablamos solo de electricidad, al final, todo este gasto no incidiría para nada en nuestra dependéncia de los combustibles fósiles en transporte y mobilidad, dependéncia que solo puede solucionarse por la vía de la potenciación del transporte colectivo, la eficiéncia energética, y el uso de fuentes renovables.

Por lo tanto...     La energía nuclear no puede sustituir los combustibles fósiles en todos los sectores de la vida productiva: es imposible desde el punto de vista financiero, y tecnológicamente.


Cuando nos dicen que... 
“La energía nuclear es limpia y segura”

Nos ocultan que...


Los residuos radiactivos de alta actividad, generados en las centrales nucleares, son productos con un gran potencial radiotóxico (consideremos el caso de los 400.000 años de vida activa del plutonio), y para los que no existe solución técnica satisfactória en ningún país del mundo. Cuando incluso la misma industria cuestiona la viabilidad de enterrar estos residuos en profundidad (almacenamiento geológico), se nos quiere convencer de que los Almacenes Temporales Centralizados (ATC), con una vida máxima de unos 60 años, son la solución para unos residuos que emitiran radioctividad durante miles de años. Una opción que solo favorece los intereses de la industria nuclear. Lo cierto es que no existe solución técnica, ni se prevee que exista en un futuro a medio plazo, que garantice la gestión definitiva de los residuos radiactivos, una razón más para cerrar cuanto antes las centrales nucleares que los producen.

Por otra parte, el accidente de Chernóbil, con sus 200.000 muertes, según la Académia de las Ciéncias Rusa; los 5 millones de personas que aún viven en zonas altamente contaminadas, a muchas de las cuales el accidente les ha destrozado la vida, y los 300.000 millones de dólares en que se evalua su coste económico, demostró el potencial destructor de la energía nuclear.

Cuando se afirma que hoy en día seria imposible que se produjese un accidente similar al de Chernóbil, se nos oculta que la ley española continua estableciendo en 150 millones de euros la responsabilidad civil de las eléctricas en caso de accidente nuclear. Para evaluar la cifra diremos que es menos de la mitad del dinero pagado por el último comprador del Hotel de las Artes de Barcelona. Si es imposible que haya otro Chernóbil... poqué no se establece una responsabilidad civil ilimitada a las empresas propietárias de centrales nucleares?

Por lo tanto...   Los hechos demuestran irrefutablemente que la energía nuclear es muy sucia y peligrosa.


Cuando nos dicen que...
”Hoy por hoy resulta imposible prescindir de la cuota de suministro que la energía nuclear aporta a nuestro consumo energético.”

Nos ocultan que...

En España existe un exceso de poténcia eléctrica instalada, incluso considerando un margen de seguridad aceptable. Para demostrarlo, no hace falta más que ver los datos de Red Eléctrica de España (REE): según su “Informe 2005 de Operación del Sistema Eléctrico”, el 31 de diciembre de 2005 la poténcia eléctrica instalada en el Sistema Peninsular (es decir, sin contar con los sistemas de Canárias y Baleares) era de 73.970 megavatios (MW). De ellos, 54.829 en régimén ordinario (hidraúlica, fuel/gas, ciclos combinados, carbón y nucleares) y 19.142 MW en régimen especial (renovables + cogeneración).

Hagamos números. El 27 de enero de 2005, cuando se produjo un máximo histórico de demanda, la poténcia eléctrica que fué necesario poner en marcha, fué de 43.378 MW. Es decir, incluso en aquellos momentos difíciles (y sin aplicar medidas de ahorro y eficiencia energéticas), existió un excedente de 30.592 MW (cifra, por cierto, mayor que la existente cuando se produjo el récord anterior, en 2004), una cantidad que casi cuatriplica los 7.876 MW instalados en centrales nucleares. Ello indica que es posible acometer un programa de abandono progresivo de la energía nuclear. Y, por descontado, demuestra que es perfectamente factible prescindir inmediatamente de las centrales nucleares más antiguas, cuya contribución al suministro de energía eléctrica es marginal.

Abandonar la energía nuclear es tan solo una cuestión de voluntad política, no hay ningún problema técnico, energético o económico que lo impida. Es lo deseable desde la óptica ciudadana y medioambiental.

Por otra parte, las averías continuadas reducen el porcentaje de generación eléctrica de unas nucleares envejecidas, y causan descensos repentinos de entrada de energía en el sistema elèctrico (en el caso de Cataluña de hasta un 20%). La liberalización del sistema eléctrico ha provocado una erosión de la cultura de seguridad, lo que eleva el número de dichas averías e incrementa el riesgo de accidente. Las centrales nucleares han favorecido el desbocado crecimiento de la demanda energética, ya que producen siempre la misma cantidad de electricidad a la que hay que dar salida, haya o no demanda; lo que se contradice con un sistema energético sostenible, que solo será posible sobre las bases del ahorro y la eficiéncia.

La energía nuclear no és una opció inevitable: disponemos ya de un conjunto combinado de tecnologías renovables que nos permitirian cubrir varias veces una demanda de servicios energéticos sostenible, un sistema que hay que construir urgentemente, y que es incompatible con las centrales nucleares.

Por lo tanto...    Para hacer frente al imprescindible cambio de modelo energético, hay que abordar un plan de cierre ordenado, pero urgente, de las nuclears
.

Porque el objetivo último de la campaña pronuclear que nos invade es conseguir que las viejas centrales nucleares funcionen el mayor tiempo posible y, hoy por hoy, ello quiere decir 60 años para unas centrals construidas para durar un máximo de 25. La repetición continuada de consignas, como que el futuro energético estará formado por renovables y nucleares, es tan solo una apelación a que el negocio no se acabe, a que este sistema energético centralitzado, obsoleto y despilfarrador, de beneficios privados y pérdidas socializadas, se mantenga el máximo de tiempo posible. Las consignas silencian el hecho fundamental que el aprovechamiento de los recursos renovables, muchos de carácter variable y distribuidos en el territorio, es incompatible con un sistema eléctrico con centrales nucleares, con su producción centralizada y no modulable. Las renovables y la nuclear són incompatibles.

En el declive de la era nuclear, los intentos de alargar su existéncia serán la tónica dominante: la ofensiva propagandística intentará desesperadamente huir de la realidad, presentando el problema nuclear tan solo como una cuestión de “percepción”, manipular en beneficio própio cualquier evidencia sobre el inevitable cambio del modelo energético, y retrasar al máximo el momento en que las nucleares cierren.

Como entidades y personas implicadas en el trabajo por una sociedad sostenible y en armonía con el medio ambiente, declaramos que nuestro objetivo és justament el contrari: mostrar todo aquello que la propaganda nuclear se esfuerza en ocultar o silenciar; abrir caminos para afrontar un futuro energético lleno de incertidumbres, pero en el que el ahorro, la eficiéncia y el aprovechamiento de las energias renovables son la única garantía de seguridad.

Cerrar las nucleares es imprescindible para que dicho futuro sea posible.


COORDINADORA TANQUEM LES NUCLEARS


Cataluña, febrero del 2007.